10 TECNICAS PARA DEJAR DE GRITARLE A TUS HIJOS.

By Eva Burgos
Gritarle a tus hijos es tremendamente perjudicial y poco efectivo. Os voy a hablar de algunos caminos que podéis recorrer para dejar la costumbre de gritar.

Hace 12 años tuve un momento de agradable sorpresa cuando conocí a mi amigo Carlos. En ese momento, yo ni siquiera era madre, pero me fascinó ver cómo este hombre hablaba a su hija María.
Carlos hablaba a María en un tono tranquilo y firme. Se inclinaba y le hablaba a su hija suavemente sobre un tema y ella siempre respondía.

Esa maravillosa idea la experimenté, años después, con la maternidad y con los propios pacientes que acuden a consulta, en familia, por problemas con sus hijos.

Lo que suele ocurrir es que los padres usan el tono de voz alto cuando los hijos no responden a las instrucciones que les están dando.
A corto plazo puede funcionar, pero esto crea un enorme daño en los niños que, a su vez, aprenden a comunicarse a través de los gritos. Y además, los niños se acostumbran a obedecer sólo cuando el adulto llega a los gritos.

Imaginemos una situación:

La madre de Lucas tiene que llevar a su hijo (de 5 años) al colegio para, a continuación, irse a trabajar. Esta podría ser una conversación que ocurre a diario en los hogares:

– “Lucas, vístete. Es hora de irse al colegio”. Informa la mamá ocupada.
– “Voy”. Responde su hijo mientras continua jugando con su jeguete.
– “Lucas, tenemos que irnos. Te he dicho que te vistas”. Dice la madre con un tono de voz un poco más impaciente.
Pero Lucas todavía no comienza a vestirse. Ni siquiera ha procesado las palabras de su madre.
– ¡LUCAS! DEJA DE JUGAR Y VÍSTETE AHORA MISMO!!. ¡NOS VAMOS AL COLEGIO! Grita exasperada y frustrada la madre.

El niño, finalmente comienza a vestirse lentamente, protestando y de mala gana.
La madre continúa alterada, porque el tiempo les apremia, y además, se siente mal consigo misma porque no le gusta gritar. Pero piensa que era lo único que ella podía hacer para que su hijo respondiera.

Cuando un padre o una madre están gritando, se sienten frustrados, enfadados o irritados. Y su tono de voz suena así.
Además, su lenguaje corporal está apretando los dientes, puños, el cejo fruncido. Incluso, puede que se sientan impotentes y arrojen algún objeto o den un golpe en la mesa o la puerta.

¡Esto es un espectáculo desolador y no mejora las cosas!
Cuando los niños crecen, es posible que respondan con osadía, gritos, enfados o miedo extremo.

Por eso es importante, controlar las frustraciones y emociones como padres adultos y hablar con voz tranquila y firme.

Os voy a dar unos simples consejos que podéis aplicar con vuestros hijos:

– No repitas las cosas más de 2 veces
– Mantén las órdenes. No las cambies, porque no tengas ganas de ser firme, en este momento.
– No te tomes las cosas como algo personal
– Sal de la situación, si estás notando que te está superando.
– Da instrucciones simples.
– Sé responsable
– Baja las expectativas
– Medita, ora, respira
– Dedícales tiempo diario exclusivo a tus hijos SIN móvil, tablet, Pc, o cualquier aparato electrónico.
– Asegúrate de agacharte, mirarle a los ojos y que te escuche. Después puedes acompañarle a hacer la tarea o instrucción, si es necesario.

Os animo a seguir estas técnicas sencillas. Y si necesitáis asesoramiento profesional podéis contactar con nosotros.
Eva Burgos Psicóloga Valencia
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