BIENVENIDA AL MUNDO

Como dijo la célebre diseñadora Carolina Herrera: “La mujer sólo tiene un defecto: No reconoce lo valiosa que es”.

Yo redefiniría la idea diciendo que “El mayor defecto de una mujer es no valorarse a sí misma”.

Mi deseo como profesional de la Psicología es ayudar a las mujeres en particular, y a las personas en general a sentirse bien consigo mismas y mejorar.

A la consulta acuden muchas personas con depresión y cuadros ansiosos (que es diferente a tener “stress”) relacionados con la baja autoestima.

La autoestima es la relación que mantenemos con nosotros mismos. De nosotros mismos no podemos escapar ni divorciarnos, por eso es importantísimo dejar de mantener una constante guerra interna.

Esa relación contigo mism@ hace que tu vida sea una experiencia maravillosa o un infierno. ¿Qué te vas diciendo? ¿Cómo te lo vas diciendo? ¿Te beneficias a ti mism@ o vas en tu propia contra?

En palabras de Miguel Ángel Paredes: “La autoestima, además es el patrón con el que buscas todas tus relaciones. Si no te quieres, atraerás personas que no te valoren, te ignoren o te desprecien. Y si te quieres, atraerás personas que te respeten, aprecien y te quieran”.

Es fundamental centrarnos en nuestros aspectos positivos y no compararnos con los demás. En el mundo hay algo seguro: siempre habrá una persona que haga una cosa determinada mejor que tú, y otra que la haga peor, aunque ninguna tendrá tu estilo para realizarla ni tus características individuales. Sólo hay un ser en el mundo como tú, por eso eres únic@ y valios@. Tu cuerpo es tu templo, así que es tu responsabilidad cuidarlo.

En la meditación y el mindfullnes podrás encontrar aliados. Y si quieres una terapia detox: con el slowmoviment te animo a decelerar el ritmo de tu vida, y a centrar tu atención , tu cuerpo y tu alma en el aquí y ahora.

  • ¿Aquí y ahora estás en casa con tus hijos? Centra tu atención en las risas, las emociones, las palabras que estás viviendo en este momento. Pregúntate si este instante es de los que vas a recordar toda tu vida.

  • ¿Estás comiendo o almorzando? Presta todos tus sentidos, vista, gusto, olfato, tacto y oído, aquí y ahora: a los sabores, olores, colores, texturas y sonidos. Al placer que experimentas, y sorpréndete. EXPERIMENTA LA PRESENCIA DE LO QUE ESTÁS VIVIENDO AHORA.

Saludos,

Eva Burgos