LOS 3 EJES DE LA DEPRESIÓN (By Eva Burgos)

Hace poco vi una película que se llamaba “El amor y otras cosas imposibles” de Nathali Portman. La protagonista era una mujer que había perdido una hija tres días después de nacer.

De alguna manera, la mujer empieza a experimentar una serie de sensaciones y emociones en las que no deja salir la verdadera pena que está sintiendo. Este bloqueo emocional hace que, de cierto modo, ella tenga conductas violentas y de agresividad hacia las personas que la quieren y la apoyan en este proceso.

Empieza a tener una conducta de rechazo hacia los demás, está irascible y se siente enfadada con el mundo. Se siente enfadada consigo misma y se siente culpable.

De base, se ha generado un sentimiento de culpa, pues se siente responsable de la muerte del bebé. Y de alguna forma, estas manifestaciones de enfado e ira, o de estar peleada con todos, están indicando claramente que hay un malestar interno de la persona que no está resolviendo adecuadamente.

En muchas ocasiones, las personas aparentemente parecemos enfadadas y con ira, cuando en el fondo eso está enmascarando un dolor, una pena, una tristeza que pueden ser síntomas de depresión.

Entre los síntomas más importantes de la Depresión clínica está:

  1. La desesperanza sobre el futuro. La persona interpreta que las cosas no pueden mejorar, que no tienen arreglo y que las cosas no van a ir mejor. Por lo tanto no le ven sentido a la vida.
  2. Además, aparece la pérdida de ilusión e interés por las cosas que antes le gustaban. Parece que se ha perdido esa capacidad de disfrutar o experimentar placer en muchas actividades con las que antes sí podía disfrutar.
  3. La pérdida de fe en uno mismo y en el mundo. La persona deja de confiar y creer en sí misma. Esto está muy ligado con el sentimiento de culpa.

A menudo, la culpa es totalmente irracional. La persona se construye una serie de pensamientos en torno a la culpa que, realmente nada tienen que ver con la realidad. Sin embargo construye esos pensamientos que pueden parecerle lógicos, pero no tienen ningún sentido. Son pensamientos construidos. Es un sentimiento de culpa, pero no es culpable en realidad. Empiezan a sentirse mal consigo mismos, responsables de la conducta de los demás, responsables de su propia conducta o de un hecho en concreto.

Os animo a que veáis la película, que es bastante interesante, y reflexionéis y me contéis qué os ha parecido.

Un saludo,

Eva Burgos. Psicóloga