UN NO ES NO HASTA CON LAS BRAGAS BAJADAS.

Desde la infancia, padres, madres y sociedad educamos a los niños varones para que repriman sus emociones y conductas. Les permitimos que se sientan alegres, que se enfaden, queremos que sean atrevidos y valientes, pero no les permitimos sentir miedo, tristeza, soledad o vergüenza.

Frases como: “Los hombres no lloran, Un hombre no puede tener miedo, Tú eres un machote (o macho)” son habituales en cualquier familia. Pero, ¿qué consecuencias tiene para estos futuros hombres?

En primer lugar, muchos hombres y jóvenes adultos tienen dificultad para reconocer en sí mismos emociones como la tristeza o el miedo. A veces las disfrazan y las dejan salir en forma de enfado, y otras veces les lleva a aislarse y les pasa factura en la salud física o mental.

La ternura está bien vista en la mujer, pero no está bien vista en el hombre que se permite a sí mismo el amor pasional, vigoroso, pero no la ternura que parece que tendría connotaciones femeninas y maternales.

Vemos muchos ejemplos en el cine o la música donde el amor masculino cosifica* a la mujer y cree que ella es un objeto de propiedad del hombre.

Si alguien piensa que otro alguien es un objeto de su propiedad, es probable que se confunda y muestre agresividad cuando ve que puede perderla.

Este tipo de conductas de agresión, pueden darse de hombre a mujer o viceversa. También pueden darse entre personas del mismo género. En cualquier caso, podemos medirlas y detectarlas para pararlas cuanto antes.

En el Violentrómetro podéis ver algunas conductas peligrosas. Me llama mucho la atención la número 10 “Controlar, prohibir”:

Cuando tu pareja comienza a controlar la forma en la que te vistes, controla las amistades que tienes o te aísla de ellas, controla el dinero que puedes usar, cuando empieza a molestarle que veas a algún familiar, tienes que pedirle permiso para realizar una actividad, te controla el móvil, email o redes sociales,…debemos pararnos y analizar QUÉ está pasando ahí. Debemos identificar esas conductas como situaciones de mal-trato (contrario al buen-trato) y abuso emocional.

En los modelos de control y sumisión también influye la conducta de la mujer: “Yo me doy entera y yo te controlo entera”. Esta actitud te expone a la violencia de género.

Foto: nueva forma de demostrar amor es dar la contraseña del facebook

Para finalizar, me gustaría hacer referencia a un estudio de Pedro Mª Uruñuela donde “Se constata una mayor tendencia a REPETIR el maltrato por parte de los chicos, cuando ya se ha producido previamente (hasta un 34% de su muestra). Lo que hace necesario reforzar y extender la prevención y el trabajo con los chicos y chicas hasta conseguir llegar al 100% de erradicación”*

*Cosificar significa tratar como si fueras un objeto, en este caso un objeto de propiedad masculina.