NO SOY WONDER WOMAN, NI QUIERO SERLO…

No soy Wonder Woman, porque Wonder Woman no existe.

Los adolescentes, adultos y niños estamos entrando (o hemos entrado ya) en una dinámica de estrés, de hacer las cosas rápido, de hacer muchas cosas a la vez y no pararnos a pensar si queremos hacerlas o no hacerlas. En el círculo vicioso de no pararnos a pensar si las estamos disfrutando, o NO.

 

Trabajo, cole, compras, rebajas, salir de puente, actividades con los niños, actividades de la Falla, los exámenes,… y un largo etcétera después de salir de la vorágine del frenético ritmo navideño.

 

En muchas ocasiones, esto puede llevar a nuestros hijos a vivir en una actitud de exigencia, de querer más, más y más. En definitiva sentirse insatisfechos y con una sensación de no quedarse conformes con todo lo que acaban de vivir o lo que acaban de obtener. Niños egoístas…?

 

A los padres nos exigen, y a su vez los padres les exigimos a ellos. Y también estamos comulgando con esta religión de: “Lo quiero todo para ayer”. Por ejemplo, mi jefe lo quiere todo para ayer, también mi pareja o amigos me lo piden todo para ayer, y al final mis hijos me lo piden todo para ayer, pero yo también se lo pido a ellos.

 

BASTA. Vamos a parar.

Vamos a aprender a decir NO.

 

 

 

 

(By Pinterest)

Es como el resultado de un mundo en el que si no eres rápido has perdido el tren (o la oportunidad). No nos paramos a pensar que a pesar de que las noticias, la tecnología, la formación y el mundo vayan tan rápido, nosotros podemos decidir si subimos a ese tren o no.

 

Podemos enseñar a nuestros hijos pequeños y adolescentes a que pueden pararse a elegir. Enseñarles que pueden intentar contemplar y estar en un momento de observación hacia adentro pero también hacia fuera.

 

Pueden observar lo que va pasando alrededor suyo y ver lo RIDÍCULO QUE ES ENTRAR EN ESA DINÁMICA.

Observar que incluso sus compañeros de instituto, de cole, sus padres, vecinos y amigos pueden caer en esa trampa de estrés, donde todo el mundo acaba irascible y saturado.

 

O nos dejamos engañar por esas exigencias, o nos damos cuenta de que ese ritmo frenético NO es la realidad natural del ser humano.

Hace poco ví un artículo en una revista donde se supone que mostraban cómo tenía que ser una mujer de hoy. En resumen, nos decían que la mujer tiene que ser:

Buena trabajadora, buena mamá, buena compañera, buena esposa/pareja/amante, moderna y que vista a la moda, ecologista que va al trabajo en bicicleta, que controla todas las nuevas tecnologías y que además tenga cara y cuerpo perfectos. Que coma sano sanísimo y mantenga la silueta con una sonrisa.

PARAR, VAMOS A PARAR. ¿Qué engaño es éste donde la industria te dice cómo debes ser y lo que te debe gustar?

 

No te dejes engañar, ni wonder woman, ni super woman…ninguna de las dos existe.

No soy perfecta, ni lo quiero ser.

 

#Eva Burgos

#Psicóloga Valencia