TRABAJAR SIN CONTRATO
(By Eva Burgos)

TRABAJAR sin contrato o sin cotizar suficientemente a la Seguridad Social es perjudicial para el trabajador a medio-largo plazo. Os voy a hablar de las repercusiones personales, económicas y psicológicas que tiene trabajar en B.

Soy consciente de las diferentes opiniones que podéis tener, y de la polémica o debate que puede suscitar este tema. Aún así, quiero hablar de esto desde la perspectiva del tiempo.

Todos y todas conocemos a alguien que en algún momento de su vida ha trabajado sin contrato o sin estar dado de alta en algún régimen de la Seguridad Social todo el tiempo que ha durado su trabajo.

A veces, trabajan toda la jornada pero sólo están dados de alta unas horas al día. En otras ocasiones, trabajan todo el año y tienen contrato sólo unos pocos meses.
O podemos encontrar personas que trabajan cotizando en una categoría laboral y cuantía económica muy inferior al trabajo realizado y al dinero percibido.
Hasta podemos encontrar personas que trabajan absolutamente en negro, mientras cobran alguna prestación como el desempleo o subsidio (aunque algunas prestaciones puedan ser compatibles, otras no lo son).

¡!!Esto les perjudicará enormemente en el futuro!!!

He tenido el caso de diferentes pacientes que han llegado a ser adultos mayores, y no han logrado tener independencia económica de sus familias o parejas.

A corto plazo, les parecía que no pasaba nada, que vivían tranquilos sin trabajar oficialmente, o con trabajos “en negro”.
Algunos, podían beneficiarse de cobrar ayudas. Otros, empresas, trabajadores o autónomos, se justificaban con que no podían pagar los seguros sociales (No entraremos en ese tema sangrante de la realidad española).

¡LA ECONOMÍA SUMERGIDA!!!

Otros se consolaban pensando:
– “Yo doy empleo a muchas personas!”
– “Al menos tenemos un trabajo”
– “En el fondo, les hago un favor”

(Cara de OMG…)

Llegados a la edad de jubilación, o a circunstancias de separación, divorcio o pérdida de familiares que pudieran ayudarles, los trabajadores no pudieron sostenerse económicamente.

Recuerdo dos pacientes que no podían separarse de sus parejas a pesar que la relación estaba completamente rota, porque no tenían suficiente capacidad económica para salir adelante. Esto les provocó repercusiones psicológicas como apatía, labilidad emocional, frutración, cambios de humor, etc.

En su momento, no pensaron que no depender de sus parejas, les daría la posibilidad de elegir libremente en un futuro.
Y el futuro ya está aquí.

Y al revés, pues también las dificultades económicas empeoran las relaciones familiares y de pareja, y pueden ser un factor detonador de separaciones y divorcios.

La importancia de defender tus derechos HOY, te restará problemas en un futuro.

NO MERECE LA PENA TRABAJAR DE FORMA ILEGAL, PUES LAS CONSECUENCIAS SON PEORES QUE LOS BENEFICIOS

Espero que estos consejos os sean útiles en un futuro,
Saludos,

Eva Burgos, psicóloga.