UNA HISTORIA DIS-CAPACITADA

(By Eva Burgos)

Una historia dis-capacitada. A lo largo de los años se han ido produciendo una serie de cambios en las propias personas con discapacidad intelectual, en la terminología con las que los denominamos y los modelos de actuación profesional con estos colectivos.

Olvidando el pasado, donde la discapacidad podía ser vista como una “desgracia” asociada a un “castigo divino” y se ocultaba a la persona alejándola de la mirada de la sociedad. Iniciamos nuestro recorrido a finales de los años 50 del siglo pasado, cuando N. Bank Mikkelsen plantea la normalización como “la posibilidad de que los deficientes mentales lleven una existencia tan próxima a lo normal como sea posible”.

La normalización de las personas con discapacidad intelectual tendrá una importante repercusión gracias a la presentación en el Reino Unido del “Informe Warnock” (1978). En dicho documento se pone sobre la mesa el principio de integración escolar: “todos los niños tienen derecho a asistir a la escuela ordinaria de su localidad, sin posible exclusión”

A partir de este momento, el principio de integración se extiende a otras parcelas. Así, comienza a hablarse de “integración social” o “integración laboral”.

La Constitución Española, en su Art. 9.2 reconoce a todos los españoles la igualdad ante la Ley:

Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social”

Y refiriéndose al proceso de integración, en su Art. 49 expresa: “Los poderes públicos realizarán una política de previsión, tratamiento, rehabilitación e integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos, a los que prestarán la atención especializada que requieran y los ampararán especialmente para el disfrute de los derechos que este Título otorga a los ciudadanos

Finalmente, la “Ley de Promoción de la Autonomía Personal y de Atención a las Personas en situación de Dependencia y a sus Familias” aprobada en diciembre de 2006 por las Cortes, amplía y consolida los derechos ciudadanos de las personas con discapacidad en nuestro país.

Y con motivo esta semana del día de las personas con Síndrome de Down, y por consiguiente de todas las personas con discapacidad intelectual, me alegra ver cómo muchos de estos CUIDADANOS gracias a los APOYOS funcionales, las ayudas técnicas y los servicios especializados están consiguiendo vivir lo más normalmente posible, tanto en sus hogares como en la comunidad.

 Obviamente queda mucho por hacer, y la integración será completa cuando sea mayoritaria entre estos ciudadanos. Para conseguirlo todos podemos hacer algo.

Saludos,

Eva Burgos. Psicóloga