Hace justo un año que volvía a Valencia de mi viaje a Nueva York, con la maleta llena de buenos recuerdos, habiendo hecho grandes descubrimientos y con muchas ganas de volver otra vez. Como ya os comenté en anteriores post acerca de mis aventuras en la Gran Manzana, sin duda, el barrio que logró robar mi corazón fue sin duda Brooklyn. 

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En una de nuestras escapadas para recorrer sin prisa pero sin mucha pausa, las calles del barrio de Brooklyn, más concretamente en la zona de Greenpoint, nos topamos por sorpresa con un gran edificio que llamó nuestra atención y no era para menos, ya que se trataba de una gran obra de restauración que desprendía encanto, modernidad e historia en sus paredes y un “algo” especial difícil de describir que nos invitaba a acercarnos y perdernos entre sus entresijos internos. La mejor de las sorpresas llegó cuando descubrimos que en su interior había una cafetería que venía en nuestro auxilio después de haber estado caminando unas dos horas sin descanso bajo un sol de justicia.

El edificio que tanto llamó nuestra atención parecía haber sido una antigua fábrica y tras haber caminado por la zona, viendo la cantidad de talleres mecánicos y otras tantos almacenes y pequeñas naves reconvertidas en tiendas de segunda mano, sólo cabía pensar que toda la zona formaba parte de un antiguo polígono industrial transformado en una nueva zona que se estaba poniendo de moda.

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Imagen de la web oficial

Una vez allí, sumergidos en su inmenso interior, descubrimos muchas cosas interesantes como que la obra de restauración había sido realizada ese mismo año y finalmente rematada tan sólo uno o dos meses antes por el estudio de arquitectura NArchitects, con sede en Brooklyn, que ha convertido lo que yo pensaba que era una fábrica, pero que en realidad era un antiguo almacén, en un centro creativo para la comunidad de diseño tanto local como internacional.

La intervención ha sido muy respetuosa y es por ello que se pueden ver los vestigios de su antigua función. Se han conservado cuidadosamente muchos de los elementos originales distintivos del edificio, hasta incluso algunos de los fragmentos de los murales de la fachada  de lo que ahora se denomina “graffiti reconstituido”, algo que desconocía que existiese y que le ha dado la vuelta al sentido efímero del arte callejero más universal..

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Imagen de la web oficial

En el interior del edificio conviven el ladrillo cara vista, las vigas de carácter industrial totalmente expuestas, suelos de cemento pulido y otras muchas características originales que se combinan con los diseños más modernos de estilo nórdico en su mayoría.

Se han instalado ventanas muy grandes en varias de las paredes, para permitir la entrada de luz del día y para difuminar con sutileza los límites que existen entre el espacio público y el privado que es la zona de coworking de las pequeñas empresas.

Se instaló también una fantástica estructura llamada el “Periscopio”,  un impresionante tragaluz en forma de prisma de 16 metros de altura fabricado por el Caliper Studio local, cuyas superficies espejadas reflejan los paisajes urbanos tan característicos de Brooklyn y Manhattan (se puede apreciar en la imagen de abajo). 

El enorme espacio pertenece a la compañía A / D / O y ha sido equipado para diferentes funciones convirtiéndose en un espacio que queda abierto al acceso del público en general para fomentar la conversación entre perfiles creativos. Lo curioso es algo que descubrí a mi vuelta y es que A/D/O es en realidad un proyecto mucho más ambicioso de lo que yo me imaginaba y tiene un marcado carácter de postmodernidad  elevada.

Esta compañía fue fundada con el mismo espíritu que dio a luz El Mini, uno de los diseños más emblemáticos de los años 60 y que hoy sigue siendo admirado y deseado por personas de todo el mundo. Creado en 1959 , casi 60 años después, la marca Mini (ahora propiedad de BMW) no se ha acomodado a los inicios de su negocio sino que está expandiendo sus horizontes más allá de la fabricación de vehículos, fijando su miradas en los Millennials y es para ellos principlamente para quienes se ha creado este gran espacio lleno de rincones “creacktivos” 

A / D / O es un espacio creativo / academia de diseño / zona comercial / cafetería, bar y restaurante dedicado a explorar nuevos límites en el diseño.


Norman, es el nombre elegido para la zona de gastronomía y bar que ocupa la entrada principal y la terraza exterior situada en la misma puerta del edificio. Esta cafetería es un concepto original y variado de comida de la mañana a la noche del chef sueco Fredrik Berselius (de la Aska de Brooklyn) y Claus Meyer (cofundador de Noma en Copenhague).

Además del espacio abierto de la cafetería y otro colindante con zona wifi para poder trabajar sin límite de tiempo en un entorno muy agradable, en la zona del patio, se realizan exposiciones temporales de proyectos muy interesantes. El que pudimos ver en esta ocasión era una muestra de distintas propuestas de habitaciones totalmente originales. No es de extrañar ya que aúna por una parte ese espíritu de diseño actual que inspira y provoca MINI y por otro lado está detrás el estudio de arquitectura encargado de la reforma, que también  es famoso por crear miniespacios en la ciudad de Nueva York.

En la entrada principal, se encuentra una tienda que ofrece una enorme variedad de diseños únicos de todo el mundo, muchos de ellos de proyectos nacidos por creativos que forman parte de esta comunidad creativa.

El Workspace es un estudio coworking y un laboratorio de fabricación para que los propios miembros de A / D / O disfruten de una serie de servicios y una tarifa especial para poder llevar a cabo una gran variedad de proyectos creativos. 

Desde luego me parece todo un sueño trabajar en un espacio similar en el que cada componente de cada zona dispone de una zona de trabajo individual espaciosa y también de otras zonas compartidas. Esto mismo ocurre en otros tantos estudios de coworking como los que existen en Valencia, pero la diferencia es en la calidad de las instalaciones y el espacio individual real de cada persona, convirtiéndolo en un lugar de trabajo de muy elevada calidad en cuanto a salud laboral/emocional.

Deseando algún día poder formar parte de algo así, seguiré viajando para encontrarme con proyectos como este que me enamoren y que me sirvan de inspiración y de referente para no olvidarme nunca de lo que es realmente importante.