Hace ya algunos años tuve la suerte de encontrarme en el camino con un proyecto maravilloso, justo en el momento en el que estaba inmersa en el desarrollo de una nueva marca junto a una amiga, cuya idea base era la de realizar uniformes o vestuario laboral, así como accesorios para diversos trabajos con la peculiaridad de ser muy divertidos y coloridos que los habituales.

Fue en esa búsqueda de proveedores, de empresas del sector para realizar un estudio de mercado riguroso y para poder llevar a cabo el DAFO del proyecto empresarial, cuando apareció como por arte de magia KIMO KAP .

Fue precisamente Tere, mi amiga, la mitad de BATILINAS, quien se topó primeramente con este proyecto, del que se enamoró irremediablemente a primera vista y que inmediatamente después, me contagió y al que me uní hasta el día de hoy ….

KIMO KAP no es como parece un personaje oriental, tampoco es un plato de comida japonesa , es un proyecto solidario lleno de amor por los niños oncológicos.

Estas son las fotos que realizó Kike Sempere para el blog de Tere de su proyecto personal Bebelulua  y que explica de forma muy visual el sentido de este bonito proyecto que nació de la necesidad al contemplar día a día el proceso de transformación de los niños a través de las diversas sesiones de quimioterapia, que pasaban de pequeñas oruguitas pelonas a lindas mariposas llenas de color.

Es sabido por muchas personas que no creo en la casualidades y ésta no iba a ser una excepción, así que a pesar de que el proyecto con mi buena amiga no siguió adelante porque ambas teníamos varios frentes abiertos, sirvió para además de compartir muchas ideas, risas cómplices y para reforzar nuestra amistad, también para sumergirme entre las telas más divertidas, molonas y coloridas entre las que había vivido hasta ahora, una verdadera aventura “entretelada” de cuento desde el 2014.

¿Y a quién se le ocurrió esta idea?, pues a la mujer más enérgica, positiva y arrolladora que me he encontrado en la vida (y no son pocas las personas que he conocido durante mis 44 años…). Una mujer imaginativa, todoterreno, positiva y un tanto alocada (en el mejor de los sentidos) y es que nadie mejor que ella para darles un verdadero chute de optimismo relleno de todos los colores del arcoiris, tal y como se aprecia en el logo, reflejo de la personalidad de Jeanne, la americana más molona de todos los hospitales de Madrid.

Gracias a ella las esperas en los hospitales se hacen más cortas, ya que se inventa un sinfín de juegos y trucos de magia para que no piensen demasiado en los tratamientos que tienen que recibir  o en las diversas pruebas que les tienen que hacer y que no son nada agradables. Aprovecha esos momentos también para retarles y provocar que deseen como el “premio pelón” , un Kimo Kap lleno de color (con una cara lisa y otra estampada) y que además de cubrirles la cabecita desnuda por el tratamiento de quimio con mucho cariño y protegerles así del fuerte sol, ya que tienen la piel especialmente sensible por la bajada de defensas, les hace sentirse especiales. Porque Jeanne sabe que lo importante es que ellos sientan en su interior que no son sobrevivientes sino supervivientes y estos pañuelos se lo recuerda cada día.

Kimo-Kap (palabra inglesa para gorro de quimio). K, para quimio; la ‘o’ era perfecta para dibujar un smiley(sonrisa), y el lazo del cáncer infantil ha quedado estupendo para la ‘p’. Además, son siete letras, y el siete es mi número. Siete son los chakras, las energías.

Y es que por desgracia no son pocos los casos de cáncer infantil a lo largo de todo el mundo (250.000 para ser más precisos) y aquí en España, para acercarnos a nuestra realidad, se diagnostican 1500 nuevos casos de los que por suerte casi el 80 logran vencer al gran dragón…..

Y hablando de los dragones, éste que está aquí, es el de San Jorge, y se encuentra en un lugar muy especial y  además vinculado al proyecto del que os hablaba tan sólo unas líneas más arriba. Gracias a Kimo Kap conocí la existencia en Valencia de la Casa Ronald, un hogar muy especial que acoge a familias que tienen que desplazarse lejos de su hogar para acompañar a sus hijos a los tratamientos médicos que tienen que realizarles en los hospitales de Valencia.,

Hace años ya había oído hablar de este proyecto nacido de la Fundación Ronald MacDonad cuando vivía en Madrid y aunque ya entonces sabía bien cuál era su función,  no conocía en absoluto el proyecto desde dentro y  mucho menos cómo éste se gestionaba. Como os decía antes, no creo en las casualidades y aunque fue a través de las primeras gestiones primero como subdelegada de Kimo Kap junto a Isabela, y posteriormente como co-delegada junto a Laura, cuando tuve acceso más de cerca a este maravilloso hogar, fue precisamente a través de otro proyecto en el que me embarqué, cómo conocí mucho más de cerca la Casa. Se trata de Cambi-ARTE.

Un Proyecto precioso creado por una persona muy especial como es Rafael Perets,  quien ha conseguido reunir a un montón de artistas de todas las áreas y especialidades y también de diversas edades, que de manera voluntaria entregan su tiempo creando arte entre risas. Ya son 3 años los que han pasado desde que lo conocí y enseguida me ganó con sólo una pequeña descripción del proyecto…y aunque al principio no disponía de mucho tiempo, conseguí robarle a mi vida algunas horas cada tantos meses y decidí ir a la Casa Ronald a impartir algunos de los talleres que más éxito habían tenido en mi vida profesional, el de los monstruos… Allí no sólo disfruté casi más que ellos (creo que el “casi” lo podría eliminar), no sólo les enseñé a coser y pasé ratos maravillosos con los peques y sus familias, sino que me llevé un saco lleno de cariño, de buenas sensaciones y de agradecimiento descompensado por sobreexcederse en cantidad y calidad a lo entregado por mi parte …así que hablando con las voluntarias allí presentes, aquellas que entregan mucho más que unas horas cada taytantos meses y a Cristina, la responsable de la casa, me sentí empujada para compensar todo aquello y me ofrecí a echarles una mano en algo que me gusta y que no se me da mal del todo, pintar un mural para la sala de juegos en colaboración con las voluntarias que estaban proyectando estos cambios de la Casa pocos meses antes de celebrar el 5º aniversario de su fundación.

Han sido varios los meses que ha durado esta misión, ya que además de consistir en un trabajo delicado y laborioso, durante este tiempo me he resfriado no pocas veces y por supuesto a la Casa no se puede ir cargada de virus y bacterias que puedan causar un empeoramiento en la recuperación de los niños que allí se encuentran….pero aunque esto me haya hecho sentir mal en algunos momentos, por no acabar en el plazo que había estimado y dejar demasiado tiempo incompleta la pared de la sala de juegos donde cada día se llenaba de movimiento y energía infantil, , me alegra haber logrado concluirlo pocos días antes de que tenga lugar la celebración del 5º aniversario , dato que desconocía cuando me ofrecí a realizar esta obra pictórica de cuentos. La idea que había hablado tanto con Aleth, la voluntaria que decoró maravillosamente bien junto a su marido la biblioteca y sala de informática, llenando cada rincón de personajes llenos de vida y con ganas de leer y aprender, y con Cristina, era la de plasmar a través de varios personajes de cuentos famosos , (reinterpretados a mi estilo, eso sí, ja,ja), una serie de valores fundamentales, la capacidad de creer en los sueños y la intención de ayudarles a sentirse integrados a pesar de sus circunstancias en un mundo diverso y más rico gracias a ellos.

Esta fue la última escena en acabar, pero no por ello la más ni la menos importante, sencillamente una escena que consideré necesaria en ese espacio, ya que los valores que representa el soldadito de plomo para mi son muy importantes y más tratándose de niños que sufren procesos tremendos en algunos casos, hasta perdiendo la movilidad temporalmente (en el mejor de los casos) .

Algunos niños que pasan por estas circunstancias sonríen y juegan como los demás, pero siempre hay otros que no logran por sí mismos encontrar un motivo para hacerlo y es por eso, que con la esperanza de poner aunque sólo sea un granito de arena, de esta manera sencilla y simbólica y por supuesto, con la ayuda de sus familias y voluntarios,  logren superar este reto un poquito cada día hasta lograr la recuperación total. 

Mary Poppins no podía faltar en esta ocasión y es que ella es un poco yo y yo soy un poco ella…en algún momento existió una especie de simbiosis o algo que no logro entender y mucho menos explicar, que me unió a este personaje tan mágico y difícil de olvidar. Ahora si no logro definir algo, es muy fácil, Supercalifragilisticoespialidoso!!

Este personaje no podía faltar tampoco, ya que el dragón a veces representa la enfermedad del cáncer que parece querer devorar cada día a más personas. Pero el dragón no tiene nada que hacer si llega San Jorge, que en realidad son aquellos niños luchadores que tienen la esperanza y la ilusión intactas, que con su fuerza combaten ese fuego blandiendo la espada con una sonrisa.

Pinocho también es uno de mis personajes favoritos por muchas razones, pero entre ellas una muy especial y es que cuando yo hago personajes, siento que cobran vida tal y como hizo Pinocho…. En este caso, dado las edades de los pequeños habitantes de la casa y también de los adultos que los acompañan, una pequeña lección acerca de no contar mentiras, me parecía que especialmente en un contexto así, era muy necesario.

Creo que todos o casi todos de pequeños hemos jugado a indios y vaqueros, verdad?.A mi por alguna extraña razón (o no tanto), me gustaba más ser india, a pesar de que no siempre podía ganar en las guerras a las que jugaba.

En este dibujo lo que quería hacer , además de un guiño a esa nuestra infancia de los años 70/80, era la de invitar a la integración y tolerancia de las diferentes culturas y razas, simbolizándolo a través de un lazo que no cierra y que hace una forma de corazón de la niña india hacia el niño rubio….. En este hogar es precioso ver como niños y familias de diferentes orígenes y culturas conviven día tras día compartiendo algo que nadie desea pero que les une sin querer y que hace que empaticen y se comprendan con una sóla mirada incluso si no comparten el mismo idioma, y que hasta llegan a quererse y alegrarse de la evolución de los hijos de los demás, pero es más bonito ver como los niños juegan entre ellos, como se buscan, se ayudan, se cuidan y se ríen juntos sin ver las diferencias que nosotros de adultos sí vemos….

Quien tampoco podía faltar en este mural es el inconfundible y archifamoso Principito, personaje indispensable de nuestra infancia, juventud y madurez que rezuma sabiduría por los cuatro  costados de su pequeño cuerpo…

Sus enseñanzas creo que son una de las mejores medicinas que pueden recibir estos niños, ya que además de la química, hay algo físico que transforma nuestro cuerpo a través de las emociones y este pequeño niño rubio, consigue lo que muchos adultos no logramos ….ver con el corazón.

 

Se acerca el gran día del aniversario y será esta vez una jornada de puertas abiertas en las que se da la posibilidad a todo el mundo que quiera para conocer de cerca este gran proyecto que se sostiene no gracias a los restaurantes norteamericanos que dan nombre a la casa , sino a las empresas y particulares que donan dinero o material para que estén cubiertas todas las necesidades las familias que allí tengan que estar hasta la finalización de los tratamientos y puedan por tanto volver de nuevo a sus casas. Por eso, si alguien tiene curiosidad, no sólo de ver los murales (hay 3 en total, uno de ellos realizado precisamente por uno de los Payasos Ronald que viaja por toda España para alegrar la vida de los niños y que se siente unido de una manera muy especial a la Casa de Valencia), sino conocer a Crisitina,  responsable de la Casa y también responsable de que todo el mundo se sienta como en su propia casa, como también hizo conmigo, conocer a la gran familia de los voluntarios y descubrir que todo el mundo tiene cabida en este gran proyecto de una manera u otra porque siempre será bienvenido!.

Muchas gracias por haberme hecho este gran regalo