Mucho me he resistido a escribir acerca de lo ocurrido este año en Eurovisión, sobre todo tratándose de un evento anual que no sigo y que me provoca una sutil indiferencia o incluso una cierta pereza, que no desagrado en sí, que quizá venga provocacado porque a pesar de que me encanta la música, no me gusta en cambio el uso que se le da a las banderas (intereses políticos encubiertos bajo un inocente trozo de tela considerado como unificador).

… Pero al igual que hace un año me alegré cuando Salvador Sobral ganó el festival con una canción profunda y llena de sentimiento, que prevaleció sobre otras muchas canciones llamadas “festivaleras”, por su elevada exageración en su puesta en escena y grandes dosis de lentejuelas y brilli-brilli, que parecen simular un cielo estrellado con un enorme tic nervioso incontrolado, este año, aun teniendo sentimientos encontrados, de algún modo me he alegrado de nuevo, aunque por motivos contrarios a los del año pasado y me he dejado arrastrar por “Toy”.

RAFAEL MARCHANTE- REUTERS

Debo reconocer que Netta ha provocacado algo extraño en mi, una mezcla de sensaciones y sentimientos difícil de explicar, aunque voy a intentarlo de todos modos porque supone un buen ejercicio de evaluacioón de emociones que nunca viene mal analizar y menos aun compartir…

Como os decía, no sigo el festival, ni siquiera había escuchado entera la canción que representaba España, aunque sabía de sobra quiénes eran nuestros jóvenes embajadores, ya que ha sido verdaderamente difícil escapar al constante bombardeo en cualquiera de las cadenas del melódico, edulcorado y romántico tema escogido para esta edición, así como las miles de apariciones más o menos fugaces de sus protagonistas en los espacios más insólitos de toda la parrilla televisiva.

No seré yo quién los critique ni siquiera quien los evalúe, no soy quién para emitir ese tipo de juicios, sólo me remito a lo que me gusta y a lo que no o mejor dicho, a lo que me trasmite y a lo que no. El “Chiqui chiqui” por ejemplo, no me gustaba, pero me provocó buenas sensaciones y consiguió al menos que mirase la pantalla en el momento preciso en que cantaron el cómico tema que nos representaba y eso no lo ha conseguido casi ninguna canción aún reconociendo que han participado muy buenas voces desde entonces hasta ahora (con alguna excepción).

Cuando a la mañana siguiente del festival las noticias hablaban de “cacareo”, de Israel, de que se habían cumplido los pronósticos de las apuestas , comentando que la canción hacía alusiones en contra del bullying y a la vez era considerada como un tema totalmente feminista, no tuve más remedio que “cotillear” un poco y poder saber qué era eso tan aparentemente incoherente que contaban acerca de la ganadora de 2018.

Mi primera impresión, como he podido comprobar que le pasó a no pocas personas, fue la de ver una versión de Björk en escena, tanto  por el look escogido (que por cierto me requetechifla) y por su actitud en el escenario.

Björk me encanta desde que la conocí porque fue un soplo de aire fresco, una locura en frasco pequeño que desmontaba todos los cimientos de lo que se consideraba normal…

Me gustaba su manera de no cantar cuando tenía que hacerlo y su voz cautivadora que emitía dulces notas cuando nadie lo esperaba…

Aun me sorprendió más y me enamoró como actriz cuando la ví actuar allá por el año 2000 en la película “Bailar en la Oscuridad”. Un musical original, muy profundo y de gran dureza, que no puede dejar indiferente a nadie…

https://es.wikipedia.org/wiki/Dancer_in_the_Dark

Pero lo que más me une en realidad a Björk es mi gran parecido físico con ella que además yo alimentaba al peinarme en muchas ocasiones como ella hacía y me vestía también de forma similar con alguna que otra prenda “extraña” , que solía confundir a los demás…

Fue precisamente en mi viaje a Londres, siendo muyyyy jovencita, en el que confíaba en que nadie me miraría si llevaba toda la cabeza llena de “churritos”, cuando hasta la fecha, en España sólo lo había hecho con la parte superior para que no quedase muy cantoso , la ocasión que terminó siendo la confirmación de mi gran parecido con la cantante , tanto que hasta en la calle me paraban (algo inimaginable para mí) y en la casa donde nos alojábamos, nadie me llamaba por mi nombre sino por el de Björk.

La segunda sensación que tuve al ver a Netta fue la de alegrarme de que una mujer bajita y con bastantes kilos que además “cacareaba” y hacía gestos como las gallinas y mil y una muecas a lo largo de la canción, no fuese señalada como un “mamarracho” o una parodia, como sí actuó en su momento de manera cómica el Chuiqilicuatre, sino que a través de sus curiosos ruiditos vocales, su ímpetu, energía y la letra que denunciaba ciertas actitudes de algunos hombres frente a las mujeres, con el sampler como aliado, ejerciendo de DJ (que por cierto, Björk ahora es DJ), se convirtiera en ganadora.

Los que me conocéis ahora no sabéis que yo antes pesaba la mitad de lo que peso ahora y abultaba también la mitad, por lo que el tema “kilos” desde hace ya muchos años ha sido un lastre tanto literal como figurado, como lo es para muchas mujeres (por no decir para la mayoría), es por eso que ver a una mujer joven con esa actitud de comerse el mundo pese a no ser la viva imagen del canon de belleza establecido por no sé quién en algún momento y que nos obliga a sentirnos incómodas con nuestro aspecto siempre imperfecto, me alegró y fue como un bofetón a mi yo inconforme con mi aspecto, despertando mi autoestima estética y devolviéndome las ganas de vestirme sin ver feo aquello que antes no estaba..

Me imagino que algo similar habrá despertado y despierte en otras personas alrededor del mundo…

Netta barzilai sufrió bullying en el colegio por su aspecto físico y sintió como su cuerpo no encajaba en las medidas impuestas por la sociedad. Ilusionada por ser una cantante famosa, siendo más joven, pensó que sería difícil y que debería estudiar otra cosa en la que un cuerpo como el suyo encajase mejor, pero finalmente creyó en sí misma y superó no sin sufrimiento, un montón de obstáculos hasta llegar a ganar Eurovisión y a que su vídeo oficial lo hayan visto más de 55 millones personas de todo el mundo.

“No fue hasta que crecí y encontré mi círculo de amigos , que entendí que la gente tiene miedo de lo diferente”.

 “Esta es una canción de empoderamiento y está dedicada “a todos los luchan por tratar de ser ellos mismos, luchando contra jefes, contra gobiernos, contra los que quieren pisarlos“.

“Tantas veces me dijeron que no soy lo suficientemente linda, que no soy lo suficientemente inteligente o lo suficientemente flaca para hacer lo que quiero hacer”….

 

 sus primeras palabras tras subir al escenario fueron: “Gracias por haber aceptado la diferencia y apoyado la diversidad”.

Pese a que la canción para mí no sea la bomba, debo reconocer que además de pegadiza, lo que me trasmite diciendo “No soy tu juguete” ya me basta y me sobra para entender que la igualdad pasa principalmente por las acciones creativas de las personas concienciadas y ésta tiene forma de mujer y muchas curvas , tantas como las que se ha encontrado en el camino hasta lograr triunfar.