La industria textil es sin lugar a dudas una de las más importantes y uno de los sectores que mayor precarización salarial y condiciones aberrantes les impone a las mujeres trabajadoras bajo el sistema capitalista desde hace generaciones. Si bien es cierto, que en el primer mundo han cambiado mucho las cosas y hemos ganado en derechos, aún queda mucho, muchísimo por hacer y no sólo a nivel nacional , europeo o con respecto a la denominada sociedad occidental, sino también a nivel mundial, porque no sería muy justo que después de tantas luchas a lo largo de la historia, sólo se beneficien de esos logros unas cuantas mujeres en lugar de que sean todas.

No por casualidad la industria textil se ha venido desarrollando gracias al trabajo de niñas y mujeres, desde sus orígenes, según dicen los historiadores por tener una destreza mayor para ciertos desempeños y por tener las manos más pequeñas y por tanto más accesibles para las piezas más pequeñas que había que manipular. Sin perder de vista que por supuesto percibían en la mayoría de las ocasiones salarios inferiores que los hombres.

Parecía una vez más y de manera cíclica en la historia, que las mujeres habían asumido su rol, ya no sólo en la sociedad haciéndose cargo de las tareas del hogar y del cuidado de hijos y familiares, sino que también se habían amoldado al tipo de trabajo al que los hombres les habían relegado, aceptando sin rechistar (por miedo al despido) el salario que a sabiendas era inferior al “oficial”. En medio de esta situación de extrema desigualdad, de los extenuantes y terribles ritmos de producción, estas mujeres trabajadoras que incluso nacían ya en las mismas fábricas donde después entrarían a trabajar con pocos años de vida, conviviendo entre polvo, con humedad o con calor extremo, entre fibras, hilos, agujas y telas, tejieron hilo a hilo con el sudor de su frente su historia de organización y lucha para lograr muchos de los derechos de los que disfrutamos ahora.

A través de sus huelgas dejaron claro que tenían algo que aportar a la sociedad patriarcal incluso en cuestión de huelgas, innovando con ideas que fueron vanguardia. Ejemplos como el de Lisístrata en la obra de Aristófanes sirven de ejemplo creativo gráfico para explicar cómo era la manera habitual de las mujeres a la hora de afrontar las huelgas , aunque esto no quita que algunas empleasen métodos similares a los de los hombres, al no lograr sus exigencias. Algunas de las huelgas fueron victoriosas, otras las perdieron, pero sin duda tanto unas como otras lograron mucho más de lo que nadie, incluso ellas mismas se imaginaban.

En el año 1853, en los distritos del algodón de Manchester, unas 21.000 mujeres de los talleres de la fábrica Preston, de las cuales el 55,8% eran niñas menores de 13 años, protagonizaron huelgas  de ocho meses y todo tipo de disturbios llegando a tomar las calles de la ciudad, aunque esta huelga desgraciadamente fracasó por culpa del hambre.

En marzo de 1857 tuvo lugar una marcha convocada por el sindicato de costureras de la compañía textil de Lower East Side que recorrió los suburbios ricos de la ciudad de Nueva York para protestar por las injustas y miserables condiciones de trabajo, reclamando  una jornada laboral de sólo 10 horas frente a las 12 a 16 que realizaban..

Diez años después, en 1867, también en el mes de marzo, tuvo lugar una huelga de trabajadoras del sector textil, pero esta vez no eran costureras sino las planchadoras de cuellos de la ciudad de Troy de Nueva York, creando un sindicato para tal fin.

Una de las madres del abolicionismo, del sufragismo femenino y por tanto del feminismo norteamericano, Susan Anthony, quien  vivió en persona esta huelga, da este testimonio con respecto a lo que ocurrió:

Una mañana todas tiraron las tijeras y la aguja, la palangana del almidón y la plancha, y durante tres meses ninguna acudió a las fábricas”.

A lo largo de estos tres meses y a pesar de todo el esfuerzo realizado, como todas se morían literalmente de hambre, la mayoría se vio obligada a volver al trabajo y la huelga fracasó una vez más. Lo peor es que ni siquiera volvieron a trabajar con sus salarios antiguos, sino que como castigo sus jefes se los redujeron aún más.

Susan B. Anthony, daguerrotype, about 1850. VCG Wilson/Corbis via Getty Images

A comienzos del siglo XX se extienden las movilizaciones de las obreras en Estados Unidos comenzando el 5 de marzo del año 1908 con la huelga de las obreras textiles que reclamaban la igualdad salarial, que se disminuyera la jornada a diez horas y que se les permitiera un tiempo para la lactancia ya que se incorporaban inmediatamente después de haber alumbrado sin derecho a baja maternal (como sí tenemos ahora).

Aquella fue una huelga en la que tomaron parte principal las mujeres que eran en su mayoría inmigrantes de origen europeo y de familias judías.El 22 de noviembre de 1909, Clara Lemlich Shavelson de 23 años, una de esas mujeres judías inmigrantes, después de escuchar a los hombres hablar sobre los inconvenientes de participar en la huelga laboral  que se estaba convocando desde septiembre en algunos sectores de la industria textil de Nueva York , se levantó y declaró en yiddish (lengua judía que se hablaba en Alemania) que quería hablar, subiendo al estrado y realizando un discurso que aún hoy se utiliza como ejemplo, en el que alentaba a todos los trabajadores (mujeres y hombres) que confeccionaban camisas a ir sin excusa alguna a la huelga.

El 23 de noviembre de 1909 se lanzó finalmente la huelga laboral de once semanas en la industria de las camisas de Nueva York (New York’s shirtwaist industry). Esta Huelga fue bautizada como la “Sublevación de las 20000” (Uprising of the 20.000). Este fue un gran hito mundial pero sobre todo es considerada como la mayor huelga en la que las mujeres habían participado hasta la fecha en la historia de América. El 24 de noviembre alrededor de veinte mil trabajadores, en su mayoría mujeres, salieron de las fábricas para comenzar una huelga que duraría hasta febrero de 1910 y que  terminó en un “Protocolo de paz” (“Protocal of peace”) o acuerdo entre los empresarios y sindicalistas, consiguiendo así algunas de las demandas de los trabajadores como la mejora del salario, la reducción de la jornada laboral o la igualdad salarial).

La Compañía de Blusas “Triangle” es una de las que emprende esta huelga durante varios meses y cuando por fin las trabajadoras regresan a la fábrica tras haber llegado a algunos acuerdos, lo hacen sin haber logrado su mayor reivindicación, es decir, contar con un espacio digno de trabajo, por lo que un año después, el 25 de marzo de 1911, las peores predicciones se hacían realidad poco antes de la hora de la salida, ya que la alarma de incendios del edificio Asch comienza a sonar y esto sólo anunciaba lo peor….

Así lo cuenta la historiado Ana Lau Jaiven: “No había extintores, las salidas estaban bloqueadas. Desesperadas, algunas jóvenes saltaron por la ventanas. De las 500 empleadas, 146 perdieron la vida y muchas más quedaron heridas. Los dueños, juzgados por negligencia, quedaron en libertad”.

Esta terrible desgracia, terrible pero previsible, se cree que fue el hecho final que determinó la elección del 8 de marzo (aún no coincidiendo exactamente con el día del incendio), como la fecha para celebrar el Día de la Mujer Trabajadora, en honor a estas mujeres que finalmente perdieron su vida después de haber luchado por sus derechos, al no tener a toda la sociedad de su parte, pero para ser justos, aunque el mérito es de todas las mujeres trabajadoras que habían salido a la calle para hacer huelga, fue realmente en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas,en 1910 (la I Conferencia fue celebrada en Sttutgart en 1907 y en la que Clara Zetkin animó a todos los partidos a realizar una campaña en favor del voto femenino), en la que Clara propuso la celebración de un Día Internacional de la Mujer, que empezó celebrándose el último domingo del mes de febrero (entre 1911-1914).

La elección del día 8 de Marzo como fecha definitiva de celebración de este día proviene de Rusia y se debe a una sublevación de mujeres contra la guerra que en  1917 , ante la falta de alimentos, se amotinaron, dando inicio al proceso revolucionario que acabaría con el régimen zarista : Revolución Bolchevique. De nuevo hay que agradecerles a las trabajadoras textiles este logro, quienes se lanzaron a las calles de Petrogrado al grito de :  “¡Queremos pan! ¡Abajo la guerra!”.

Con las obreras a la cabeza, el sector más oprimido y el que inició la huelga, cerca de 100.000 trabajadores (mujeres y hombres) paralizaron sus trabajos, organizaron mítines en las puertas de las fábricas, paralizaron sus trabajos y llenaron todas las calles de la ciudad. 

En España también hubo huelgas exclusivamente femeninas. En el periodo 1905-1921 la provincia más conflictiva fue Barcelona, con 185 huelgas. A la que siguieron las localidades de Valencia (con 64 huelgas), Zaragoza (con 55) y Madrid (con 48).

Llegados a este punto, seguro que aunque os haya parecido un relato interesante acerca de la historia de las huelgas y los antecedentes de la actual celebración del Día de la Mujer, no tendréis nada claro el motivo que relaciona todos estos hechos acaecidos a lo largo de los tres últimos siglos de la historia de la humanidad con el título de este post y con el anterior post que continua con este que estas leyendo.

Efectivamente es comprensible esta sensación de “Relato de la Incoherencia”, pero en realidad todo cobra sentido de la manera más natural y lineal de lo que yo misma me imaginaba antes de empezar a escribir, ya que lo que iba a ser un mero relato de lo acaecido en un evento alternativo de moda, se ha convertido en casi un libro de historia de la lucha de las trabajadoras textiles hasta nuestros días por causas más que justificadas. Cuando busqué información acerca de la filosofía de la empresa para la que iba a realizar las customizaciones, algo que me gusta hacer siempre que entro en contacto con algún proyecto, me topé con algunas sorpresas en su mayoría muy agradables….aunque no todas.

Evolución de los logos de C&A acompañados de la evolución en algunos de los logros sociales

101 años después de la huelga que acabó con la vida de 146 personas, otro acontecimiento tiñó de rojo el negocio de la industria textil, aunque esta vez a muchos kilómetros del anterior…el incendio de la fábrica textil de Tazreen Fashion en Bangladesh.

La industria textil es una de las más importantes del mundo,(así empezaba el post), con gigantes empresariales, que no molinos,  que llevan su producción a países del tercer mundo con mano de obra muy barata y con escasa o nula protección laboral que siempre resulta insuficiente y todo con el único fin de reducir los costes e incrementar el margen de beneficio. Aunque se han acometido mejoras y más desde el incendio de la fábrica Tazreen Fashion y el derrumbe del Rana Plaza en el que murieron 1127 personas y resultaron heridas más de 3000, la situación sigue siendo alarmante y, en algunos casos, totalmente insostenible ya que muchos de los empleados de este tipo de fábricas que producen para vestir al primer mundo a precios asequibles, cumplen agotadoras jornadas a cambio de uno de los  salarios más bajos del mundo y unos derechos laborales prácticamente inexistentes. ¿no os recuerda a aquello que vivían los trabajadores en el SXIX, en especial las mujeres y los niños, que son precisamente quienes más explotan en este tipo de industria en esos países?…

C&A contaba entre sus proveedores una fábrica textil llamada Tazreen Fashion asentada en Bangladesh, que sufrió un incendio provocado en 2012 en el que murieron 120 personas, en su mayoría mujeres. A pesar de la intencionalidad del incendio (según alguna de las investigaciones, frente a otras que afirmaron que fue por un cortocircuito), la fábrica no contaba con las condiciones adecuadas para aportar la seguridad necesaria a las personas que trabajaban en su interior, como las salidas de emergencia cerradas o extintores obsoletos.

C&A (que no era la única empresa que trabajaba con este proveedor), al menos si que respondió rápidamente  frente a otras que escurrieron el bulto, acudiendo al lugar de la terrible desgracia, sufragando los gastos de investigaciones independientes, ayudando tanto a las víctimas supervivientes como a sus familias y acelerando los programas de seguridad para evitar desgracias similares.

Otro de los guiños de la historia relacionado con C&A que me ha llamado la atención en positivo, es que precisamente fue en Manchester donde las primeras obreras textiles se lanzaron a la calle y en el mismo Manchester se ubicaba una de las tiendas más emblemáticas de la empresa C&A, cuando ya algunos de esos derechos reclamados ya se habían adquirido.

tienda de  C&A Manchester 1948

Otra de las causas de gran alegría al descubrir cosas acerca de la empresa para la que iba a colaborar en una campaña tan especial es que C&A subscribe los Principios para el Empoderamiento de la Mujer de la ONU a través de un comunicado oficial 

Dusseldorf – 8 de marzo de 2018 – La cadena mundial de moda C&A se complace en anunciar su adhesión a los Principios para el Empoderamiento de la Mujer (WEP) de Naciones Unidas.

En una carta a sus empleados en el Día Internacional de la Mujer, el Director General de C&A describe el
compromiso de C&A con la igualdad de género como principio fundamental de la cultura de la empresa.

“La igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres son sumamente importantes para C&A. Las mujeres son el motor de la industria de la moda y de nuestra marca: el 80% de nuestros empleados son mujeres, al igual que aproximadamente el mismo porcentaje de los trabajadores de nuestra cadena de suministro y de nuestros clientes. Los principios WEP nos guiarán para seguir implementando la igualdad de género en toda nuestra organización y nuestra cadena de suministro.”

https://www.c-and-a.com/es/es/corporate/fileadmin/mediathek/es-es/Pressreleases/nota_prensa_reimagine_esp.pdf

Sólo puedo decir que he tenido el placer de conocer algunos de los altos cargos de la empresa estos tres días y puedo decir que en su mayoría son mujeres, por lo que me satisface haber podido ser parte de un gesto más que simbólico en el cambio evolutivo de nuestra sociedad.

En el siguiente post compartiré todo el proceso colaborativo creativo lleno de anécdotas.