Mucho os he hablado en los dos post anteriores acerca de las reivindicaciones acerca de los derechos de las trabajadoras de la industria textil , algo necesario para asentar las bases de lo que el futuro de la industria de la moda debería tener como referencia y como meta, el respeto por los DERECHOS HUMANOS y la IGUALDAD entre personas. Por este motivo de vital importancia, poco os había contado acerca del evento en sí en el que he estado inmersa durante 3 días, disfrutando mucho de unas jornadas llenas de creatividad, complicidad y muchas risas, porque trabajar creando a través de la imaginación, sabiendo que el trabajo es valorado, no tiene precio.

Trabajar mano a mano junto a Alba Gijón y a Mariola (Upcyclick) ha sido una de las mejores experiencias que he vivido en los últimos años, así que poco más podría añadir además de compartir esta imagen que captura uno de los muchos momentos cubiertos no sólo de pintura sino de risas.

Dentro del evento general que era la inauguración de un nuevo Centro Comercial, (algo que se escapa de mi entendimiento, por cierto, ya que Valencia acapara la mitad del desarrollo de parques comerciales en España y misteriosamente funcionan todos en mayor o menor medida),  se trataba de crear un ambiente participativo en el que la clientela no sólo comprase, algo lógico en un sistema comercial, además de hacerlo a precios muy bajos por la promoción temporal, sino que disfrutasen de otra serie de ventajas enfocadas al ocio como por ejemplo la sesión de pintacaras y actividades lúdicas para los más pequeños de la casa o una sesión de maquillaje y peluquería para mujeres. Nosotras eramos las encargadas de hacer algo con doble intencionalidad, por una parte la de entretener a través de las demostraciones en vivo de las intervenciones en las prendas de aquellas personas que comprando esos días ,  customizábamos a su gusto de manera gratuita y por otra parte, la de crear un vínculo afectivo con esa prenda de coste reducido y de caducidad programada.

Está más que demostrado que cuando una prenda la hacemos nuestra, la relación afectiva que se crea entre ese trozo de tejido elaborado en alguna parte del mundo sin saber muy bien en qué condiciones ha sido fabricada o si el tintado de la misma perjudica los ríos de los alrededores de la fábrica, de manera subliminal nos acerca también de algún modo a esas otras realidades que se escapan a nuestra mirada y que así llegan a nuestro corazón…

A pesar de que las prendas no tienen vida propia como las personas o los demás seres vivos que conviven con nosotros, si que de algún modo cobran esa capacidad cromosómica como si tratase de tejidos humanos al reconfigurar simbólicamente nuestra personalidad de cara al exterior, porque no nos engañemos, cuando llevamos alguna prenda única , automáticamente eso nos hace diferentes y por tanto nos hace sentir realmente que somos personas también únicas y con algo nuevo que aportar al mundo.

Muchas historias se sucedieron a lo largo de estos tres días, alejadas en su mayoría de la parte más superficial de la moda, ya que quienes se acercaban a nuestra mesa para hacernos sus peticiones, generalmente buscaban añadir mensajes a sus prendas, lo que significa que quien así lo decide es consciente de lo que una prenda puede llegar a trasmitir siendo su base la misma que visten miles o millones de todo el mundo.

Había personas que tímidamente no se atrevían más que a pedirnos que les pintásemos el nombre de alguien querido a quienes le iban a hacer el regalo de esa prenda, pero también había historias detrás de algunas peticiones que hicieron que se me pusiesen los pelos de punta, como el caso de una mujer que padece Lupus y que enfrenta la vida de manera valiente y positiva la vida, queriéndolo reflejar en una camiseta esa misma actitud admirable para contagiar esa energía al resto del mundo que se cruce con ella cada día o el caso de una madre y su hija, quien acababa de dar a luz y que querían compartir una camiseta especial. Así que contagiadas del buen humor que nos transmitieron y con la libertad otorgada, decidimos hacerles estas dos fases que se ven arriba y que fueron un éxito.

En un momento en el que se había relajado ligeramente el flujo de clientela, aproveché para realizar algunos ejemplos y así animar a imaginar otras opciones que no se limitasen a un nombre o una frase y es así como hice la primera camiseta de Frida Khalo, con brochazos irregulares y manchas casuales pero llenas de simbolismo. De esa primera se sucedieron unas cuantas (perdí la cuenta…), en sus diferentes versiones y por diversas causas aunque la que más me emocionó sin duda es la de una mujer que confesándome que nunca usaba camisetas blancas, había decidido comprarse una para poder llevar a Frida, ya que tiene una historia preciosa y especial desde hace años con su hija relacionada con esta artista, quien por cierto, también es una gran artista.

Durante estos tres días se me plantearon muchos retos, a cada cual mejor, y ya que para mí este tipo de propuestas son incluso adictivas, todo me parecía poco y esperaba con cierta inquietud, que no ansiedad, una nueva petición llena de dificultades nunca antes afrontadas para lograr superarlas y así fue en no pocas ocasiones.

Uno de los últimos encargos propuestos llegaba casi al cierre del último turno y esto supuso  que pudiese poner un broche de oro  a una gran aventura elaborando una sudadera con un mensaje que como poco me hizo sonreír con cierta complicidad sobre todo por la edad de quien me la pidió. Se trataba de pintar una prenda sencilla con una frase evidentemente feminista desde la reivindicación más rebelde y por un momento me imaginé a mi misma a su edad , sintiendo la necesidad de reclamar justicia (igualdad), desde un plataforma que al menos yo siempre he usado y que tanto me ha ayudado, desde mi propio cuerpo y a través de la moda, aún sabiendo ahora que hay fórmulas mejores, como la dialéctica y la visualización de la realidad de modo más subliminal y original.

Me gustaría también destacar que la primera persona en solicitar nuestros servicios de customización fue la responsable de Recursos Humanos de la empresa en España y Portugal sin que fuésemos conscientes en es momento de aquella información. Desde el primer momento sentí una fuerte conexión porque nos concedió toda la libertad y confió plenamente en las sugerencias que le propusimos, teniendo en cuenta que los retos no eran fáciles. El resultado fue que compró más prendas para customizarse ya que era consciente de las múltiples posibilidades que aquellas prendas básicas, después de ser soñadas , podrían llegar a ser y que ellas le darían ese alo de originalidad y de diferenciación a nivel estético, que en realidad ya lleva impreso en su carácter.

Para mí fue un regalo poder dar rienda suelta a mi imaginación y transformar sus prendas con distintas técnicas y más tras saber, que al menos alguno de los sueños de aquellos de los que os comentaba en los post anteriores, se daba y era que en esta empresa sí se daba esa oportunidad de altos cargos a mujeres. Y no cualquier mujer ni cualquier profesional ya que Celina es licenciada en biología y diplomada en magisterio, con un máster de postgrado (de los de verdad) en dirección de empresa y gestión de personal y que ha ostentado durante muchos años distintos cargos en la compañía destacando el de Store Manager y el de gerencia de la tienda más importante y emblemática de la cadena, en Madrid, la ciudad que me vio nacer.

Así que todo ese sentimiento inicial que tuve al comienzo (el que abrió el primero de los 3 post), se fue disipando viendo insitu el ir y venir de altos cargos de la empresa  que en la mayoría de los casos los ostentaban mujeres.