Hace 12 años decidí cambiar de aires y para comenzar, cambié mi residencia de Madrid a Valencia, en busca de nuevas oportunidades y en sólo 3 días conseguí trabajo sin buscarlo en una tienda muy especial llamada Nukua (nombre de la diosa más antigua de China, la creadora, la unificadora), tienda de Comercio Justo situada en pleno  Barrio del Carmen de Valencia, más concretamente en la Calle Quart.

300 metros cuadrados de tienda, con techos altísimos , paredes de ladrillo visto antiguo y llena de preciosos artículos elaborados en los rincones más variopintos de la tierra, por manos artesanas y con sueldos justos, igual de justo que el que su dueño me ofreció después de una entretenida charla “casual” que tuvimos nosotros dos junto a mi padre, cuando decidimos entrar durante un paseo, al llamarnos la atención desde la entrada la originalidad y el espíritu que se encontraba dentro, aromatizado por un café recién hecho como el que nos tomamos dentro con él…

No creo que sea casualidad que justo esta noche, horas después de haber pensado en escribir sobre Nukua, haya soñado que me reencontraba con mi antiguo jefe, el dueño de esa tienda , Sean, un inglés concienciado y solidario, con las ideas muy claras y sobre todo muy consecuente, que no ha tenido miedo a luchar por lo que que cree justo, ya sea con acciones pequeñas, o a lo grande (como bien ha demostrado).

En el sueño, me acercaba a él y le preguntaba si me recordaba, a lo que el asintió y me preguntó acerca de mi vida, al explicarle en qué estaba metida y mis proyectos, me dijo enseguida, “ah, tengo algo que te puede ayudar”…y es que así es él 😉

Durante el tiempo que trabajé allí, descubrí muchas cosas que no conocía y a muchas personas especiales que han marcado un antes y un después en mi vida y me gustaría al menos compartir algunos de esos descubrimientos.