Según cuenta la tradición china, la historia de la seda comienza en el  siglo XXVII a. C.  Posteriormente y durante tres milenios, continuará siendo un secreto para el resto del mundo , convirtiendo a los chinos en exportadores en exclusiva de este precioso tejido deseado cada vez por más culturas. El arte de fabricar seda finalmente se “transmitió” a otras civilizaciones a través de algunos espías muy bien camuflados, llegando a finales de la Edad Media a Europa Occidental hasta industrializarse su fabricación a partir del siglo XIX.

Si existe un tejido fetiche a lo largo de toda la Historia de la Moda, éste sin duda es la seda, ya que su suavidad y brillo y versatilidad no ha tenido hasta la fecha ningún competidor a su altura. 

Pero no sólo la fibra de seda tiene gran valor sino que además un descubrimiento reciente por parte de un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid,  ha revelado otra de las propiedades mágicas de la seda que es ni más ni menos que La fibroína de seda: el biomaterial que puede reparar el cerebro (adecuado para implantes intrecerebrales en el tratamiento de los daños cerebrales provocados por el ictus isquémico o por traumatismos).

La reparación del tejido cerebral supone un gran reto y algo muy necesario para lograr la recuperación de una serie de lesiones complejas de atender a día de hoy.

El ictus, por ejemplo, es la primera causa de discapacidad en nuestro país y que afecta a millones personas en todo el mundo. Pese a ello, todavía no existen terapias efectivas  para lograr la reparación del tejido cerebral dañado.
Hasta ahora, uno de los grandes problemas que se planteaban pasaba por encontrar biomateriales que pudiesen emplearse en el implante para reducir el rechazo del organismo a este cuerpo externo y es precisamente  es en ese punto donde entra en juego la fibroína.

Este gran descubrimiento que llegó a mis oídos un buen día del año pasado, ha vuelto a aparecer en mi vida una y otra vez en diversas ocasiones a lo largo de este año debido, imagino, que por mi predisposición a enterarme de todo lo relacionado con este tipo de avances. Uno de los más llamativos es el que desarrollado por el Dr. Salvador Aznar Cervantes, del grupo de investigación en aplicaciones biomédicas de la seda, en el IMIDA creando una nueva sala de crianza de gusanos de seda blancos de dos tipos de razas diferentes y su potencial aplicación para producir biomateriales de elevada calidad que incluso tendrían aplicación en el ámbito del “textil inteligente”.

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Un descubrimiento que también llegó a mi vida hace tiempo pero que de manera casual e intermitente ha ido apareciendo cada tanto, es algo que también tiene que ver con el cerebro y con la seda y es por ello que lo he querido relacionar con todo lo anterior. Se trata del ASMR.

ASMR son las siglas de Autonomous Sensory Meridian Response o lo que es lo mismo, una respuesta sensorial meridiana autónoma. Otra forma más informal de referirse al ASMR es la de “orgasmos cerebrales”b (“braingasms”), al menos es así como yo los llamaba antes de conocer que existía un término que explicaba esas sensaciones que tenía de vez en cuando y que no sólo no lograba entender sino que desconocía que le pasaba a muchas personas de manera bastante habitualSe trata de una sensación placentera asociada con un hormigueo que recorre primeramente la cabeza continuando por la nuca y que recorre toda la espalda, producida por una mezcla de estímulos auditivos, visuales y cognitivos. Hay a quien sólo le ocurre con los visuales o con los auditivos, pero generalmente se dan de manera combinada. No todo el mundo lo experimenta y los que sí lo hacen, normalmente lo descubren por accidente durante la niñez, aunque no hay una época única o de exclusividad de comienzo, cualquier momento es bueno (“no es tarde si la dicha es buena):

Una forma de explicar de manera gráfica este tipo de respuesta es algo así como la sensación producida cuando se recibe un masaje (ya sea craneal como en alguna otra parte del cuerpo), sólo que en el caso de estos orgasmos cerebrales, las sensaciones placenteras no se sienten al estar recibiendo este masaje sino a través de ver a alguien que lo está recibiendo, por poner un ejemplo. También pueden sentirse a través de un sonido envolvente, de la visión de ciertas imágenes o de aromas concretos. También se suele comparar con un escalofrío gustoso.

Lo curioso del ASMR es lo reciente de su descubrimiento, ya que aunque ahora se sabe que es algo que le ocurre a muchas personas, aunque no a todas, el término no apareció hasta principios de 2010 en una página de Facebook, aunque el concepto sí que había sido foco de debate en varios foros de Internet dos años antes.

Desde que se conoce la existencia de este fenómeno y dado que se trata de un placer gratuito y nada perjudicial para la salud,  han proliferado los vídeos en los que youtubers de ASMR crean roleplayers o escenas grabadas con micrófonos binaurales, creando escenas y provocando sonidos que favorezcan el desencadenamiento de estas respuestas en el público. En youtube hay algunos canales muy seguidos como el de Ana Muñoz, una española con numerosos seguidores, ASMRMagic, TheASMRnerdy, etc.

El ASMR aún está bajo investigación por lo que es pronto para  sacar conclusiones fuertes y contrastadas sobre los rasgos evolutivos humanos que causan este fenómeno, así que a día de hoy no se ha determinado una definición científica rigurosa sobre la sensación que produce esta reacción del organismo a ciertos estímulos.

Cada vez son más las personas que se descubren teniendo estas respuestas físicas a los más variados estímulos  llamados en inglés triggers y lo curioso es que en la mayoría de casos de ASMR surgen en contextos de la vida normal como el corte de pelo o el propio tacto entre personas, por lo que aún sin aseverarlo, sí que se cree que tiene relación con la limpieza realizada en un pasado lejano.  

 Algunos de los elementos que suelen incluir estos disparadores son:

  • Escuchar a una voz suave o un susurro

  • Escuchar sonidos en un ambiente callado y de patrón repetitivo como el paso de las páginas de un libro al mismo ritmo todo el rato, un frasco con líquido dentro que se agita.

  • Escuchar y ver como una persona realiza ciertas acciones como preparar comida o preparar un baño, fregar el suelo o limpiar los cristales (incluso pasar la aspiradora)

  • Ciertos sonidos producidos con la boca como comer, mascar chicle…

  • Ver y/o escuchar cómo cepillan el pelo a otras personas, así como el sonido de las púas del cepillo del pelo. Ver cómo le cortan el pelo a otra persona o incluso el sólo sonido de las tijeras al cortarlo, así como el secado del pelo con un secador.
  • Recibir “atención personal” en los conocidos roleplays.: Visita médica, sesión de peluquería, de maquillaje o una limpieza de cutis, afeitado de barba, etc..

  • Ver cómo se corta jabón o la esponja verde que se usan para los centros de flores o como se juega con slime.

Podría ser algo similar a lo que los gatos deben sentir cuando ronronean, un estado de placer orgásmico que trasmiten con todo su cuerpo además de con el sonido característico del propio ronroneo.

O como la similitud que existe en relación a las sesiones de aseo físico de los primates, cuando  se quitan los piojos unos a otros y se ve como ambos parecen disfrutarlo. Esto ocurre no tanto por un tema higiénico, que también, sino para conectar unos con otros, algo que les produce gran placer.

Estos son algunos ejemplos de lo que son este tipo de vídeos que visionan miles e inclusos millones de personas en todo el mundo. Sólo hay que navegar un poco para descubrir si eres una de las personas afortunadas o no y ya me contarás.